Señores debo confesarlo hace tiempo que deje de creer en el amor. No sabría decir exactamente cuando comprendí que el amor era una quimera. No se cuando di por vencida esa causa. El amor, señores, el amor. El que nos aprisiona el pecho, el que nos hace revolotear por las frondosas praderas. El amor, amigos, el amor, el amor no existe. Debo disculparme si los he herido, se que hace años le dijeron lo mismo de los reyes magos, pero ahora pasado el mal rato han logrado asimilarlo.

Debo matizar que no rechazo el cariño, los besos, los abrazos. Debo matizar que cuando hablo de amor me refiero a enamoramiento. No hago referencia al amor entre dos amigos, dos familiares o dos desconocidos. Ese amor es cuasi tangible. Pero en materia de enamoramiento nos topamos con un término estrictamente conceptual. Un ideal que nos hemos encargado de sublimar, hasta el punto de convertirlo en inalcanzable. Se que con estas palabras, una servidora, resulta superficial y cientifista y muy lejos de serlo - más bien me se apasionada e irreflexiva- no puedo evitar desacreditar al amor.

El amor humano, ese romance a voces y a silencios. Esa criatura que se yergue en el alma de cada uno y crece desmedrado hasta hacerse con nuestro ser. El amor es un sentimiento dirían los que todo saben definir. Y yo ávida de crítica les respondería con odio que es otro sentimiento -dirían ellos-

Pero lejos del maldito diccionario, amigos, les pregunto. ¿Qué es el amor? ¿Es acaso un concepto que todos poseemos y que un tal S. Anselmo confirmaría su existencia con un triste argumento "a priori"? ¿Es tal vez una ilusión frustrada. Una invención del hombre para sobrellevar esta oscura existencia?

El amor, que gran palabra. AMOR. A todos se nos anega en saliva la boca cuando la pronunciamos. AMOR. Díganlo AMOR, y ahora traten de imaginarlo, traten de imaginar el amor. Sin censura imagínenselo. Aquí nos encontraremos con distintas reflexiones. Cada cual más errada y a la par más certera - que diría Kant-:

1. El sujeto uno contestaría que el amor se expresa en un acto. En el acto que encuadra todas esas sensaciones. Si, asegúrense de cerrar la puerta a los niños, ya está, están solos. Pues si hago referencia al sexo. Si, amigos los que dicen que el acto sexual precisa de amor se hacen llamar románticos y yo, absurda pseudometafísica de mirada asustadiza les contradigo. El amor debe ser algo más que un acto físico. Las terribles palomas -aves carroñeras donde las haya- también "hacen el amor" si amigos ellas también. La única diferencia es que con ánimo de sentirnos superiores a su acto le llamamos "Aparearse" y solucionamos el problema.

2. El sujeto dos contestaría que el amor son todas esas "mariposas en el estómago" (Si señores, me asquea esa expresión, estoy cansada de oír esa falaz cursilería) Al margen de la calidad literaria de la metáfora. Esas mariposas no son más que nervios que se reproducen en un rugir de tripas. Si se que lo de las mariposas es mucho más bonito, donde va a parar. A quien le gusta pensar que le rugen las tripas cuando puede pensar que tiene mariposas en el estómago.

3. El sujeto número tres diría que es un cúmulo de sentimientos -como no-. Un cúmulo de sentimientos. Si, efectivamente cuando el odio está de baja el amor lo suplanta.

4. El sujeto cuatro contestaría que el amor es "Estar ahí en lo bueno y en lo malo" Si, conocido es por todos el hecho de que cuando un amigo se encuentra mal lo arrojamos a la primera cuneta oscura. Esta definición equipara el amor a la amistad, que a veces solo difieren en que en uno se realiza el acto nombrado por el sujeto uno (véase arriba) y en la otra no.

Para mí el amor, es una canción. Una canción en la soledad de un cuarto oscuro. Para mi el amor es un cuadro donde se encierra la incertidumbre de un maníaco. Para mi el amor es un poema. Porque el amor solo se mide con la escuadra del alma. Porque el amor terrenal es una palabra, un beso, un regalo y mil mentiras enlatadas. Y bien ¿Qué es para ustedes el amor?